Protección de la privacidad personal online
Cómo ayudar a los hijos a gestionar su privacidad online
- Explícales que son responsables de gestionar lo que la gente pueda saber sobre ellos.
- Revisa la configuración de privacidad de las redes sociales que utilicen. Asegúrate de que los controles sean estrictos.
- Explícales que todo lo que publiquen online lo podrá ver cualquiera y podrá permanecer mucho tiempo en la red.
- Anima a tus hijos a reflexionar bien antes de revelar datos sobre sí mismos.
- Restringe el uso de los programas de mapas sociales que permiten a tus hijos indicar dónde se encuentran.
- Educa a tus hijos sobre las normas de cortesía en la red, tales como no publicar ni reenviar la información de otras personas sin su permiso.
Se trata de una cultura de intercambio
Nuestros hijos viven en una cultura de intercambio que ha modificado el concepto de privacidad. En un mundo donde todos estamos conectados y cualquier cosa que se crea se puede copiar, pegar y enviar a miles de personas en un instante, la privacidad ha pasado a significar mucho más que proteger la información personal o privada. Cada vez que tus hijos rellenan un perfil sin controles de privacidad, escriben un comentario, publican un vídeo o envían una imagen a un amigo, potencialmente se están exponiendo públicamente.
Por qué debe preocuparnos la privacidad
La vida digital es pública y permanente. Todo lo que nuestros hijos hacen online crea huellas digitales que se mueven a la deriva y persisten. Algo que uno publica impulsivamente (una foto divertida, un comentario) puede reaparecer años más tarde. Y si los chicos no tienen cuidado, podrían dejar de estar en situación de controlar su propia reputación.
Puede que tus hijos piensen que envían algo solo a un amigo o amiga. Pero ese amigo o amiga se lo puede enviar al amigo de otro amigo, que a su vez se lo puede enviar a los amigos de sus amigos... Así es como un secreto se convierte en un titular, y como se difunde información falsa rápida como la pólvora. Todo ocurre ante un público inmenso e invisible. Los secretos más profundos de tus hijos pueden llegar a miles de personas a quienes ni siquiera conocen.
Las nuevas tecnologías dificultan aún más el control de la privacidad. Los teléfonos móviles con GPS y programas de comunicación de la ubicación geográfica, los menores pueden publicar dónde están. Esta información puede llegar a manos de sus amigos, pero también de extraños y empresas que les muestren anuncios específicos de su situación.
Consejos de sentido común
Explícales que no hay nada verdaderamente privado. Con independencia de lo que piensen tus hijos, la configuración de privacidad no es infalible. Corresponde a tus hijos protegerse pensándoselo bien antes de publicar algo que podría dañar su reputación o que otro podría usar para avergonzarlos o perjudicarlos.
Enseña a tus hijos a mantener en privado su información personal. Ayuda a tus hijos a definir qué información deben mantener en privado cuando estén online. Recomendamos que los niños no desvelen su dirección postal, número de teléfono ni fecha de nacimiento.
Asegúrate de que usen la configuración de seguridad de las páginas de la red social. Anima a tus hijos a pensar sobre sus relaciones (amigos cercanos, familia, conocidos, extraños) y a ajustar en consecuencia la configuración de seguridad.
Recuerda a tus hijos que también deben proteger la privacidad de sus amigos. Dar curso a un rumor o identificar a alguien en una imagen (lo que se denomina "etiquetar") afecta a la privacidad de las personas. Si alguien etiqueta a tus hijos en las fotos de sus amigos, pueden pedir que se quiten las fotos o las etiquetas. Pero no pueden hacer mucho más.
Establece normas inquebrantables sobre lo que se puede publicar o no. Ninguna foto ni ningún vídeo donde aparezcan desnudos o semidesnudos, jamás. Ni online, ni en el teléfono móvil (lo que se denomina "sexting"). Ninguna imagen de consumo de drogas o alcohol, ni practicando sexo.
Recuerda a tus hijos que el que siembra vientos, recoge tempestades. Si los chicos difunden un rumor o dicen cosas desagradables de un profesor, no pueden dar por hecho que lo que publiquen se mantendrá en privado. Todo lo que digan podrá volverse contra ellos de muchas más formas de las que se imaginan.
Ayuda a tus hijos a plantearse las cosas a largo plazo. Todo deja huella digital. Lo que se crea podría no desaparecer jamás. Si no quieren verlo mañana, lo mejor es que no lo publiquen hoy.
Nueve formas en que pueden estarse produciendo filtraciones de privacidad
- Permitir que se le pueda buscar públicamente en Facebook. ¿Alguna vez se ha preguntado si las personas pueden buscarle en Internet y encontrar su perfil de Facebook? A no ser que cancele figurar en los resultados de búsquedas públicas, cualquiera podrá hacerlo. Esto también se cumple para los demás sitios de redes sociales. Ayude a sus hijos a establecer sus controles de privacidad de Facebook o Tuenti.
- Difundir su ubicación. Los niños pueden usar Twitter, Foursquare, Loopt, Google Buzz y Facebook para decir a la gente exactamente dónde están. Cuando los niños publican dónde están usando programas de comunicación de la ubicación geográfica como estos, no solo quedan vulnerables al contacto personal no deseado, sino también a revelar muchísimos datos personales a los anunciantes.
- Hacer caso omiso de la configuración de la opción Compartir actividad en YouTube. La configuración de Compartir actividad de YouTube permite restringir todas las actividades de YouTube, incluidos los vídeos que se cargan, a un círculo reducido de amigos escogidos. Revisa la configuración de Compartir actividad de tus hijos y asegúrate de que sus controles de privacidad estén establecidos en "solo amigos". Recuerda que, con independencia de la configuración, cualquier cosa que tus hijos carguen podría llegar a hacerse público. Por este motivo, no deben publicar nunca nada que no les resultaría cómodo mostrar, por ejemplo, a su abuela.
- Mantener conversaciones de chat de vídeo con extraños. En muchos sitios cualquiera que tenga una cámara web puede mantener una conversación de chat de vídeo con cualquier extraño. De esta forma es fácil revelar información personal: para empezar, tu rostro está visible a todos, pero hay más. Además, a los niños les encanta tener público y pueden hacer el payaso. Nos referimos a que podrían presentar algunos comportamientos y determinadas partes de su cuerpo que quieres que expongan. Sin olvidar que el vídeo se puede grabar. Asegúrate de que cuando mantengan conversaciones de chat con sus abuelos o incluso contigo si estás de viaje se realice bajo supervisión. Y aleja a tus hijos de cualquier forma de conversación sin que tú estés presente.
- No hablar con tus hijos sobre la privacidad online. Los niños crean registros duraderos de sus vidas cada vez que publican algo. Online, no hay nada privado. Una vez que se ha publicado algo, puede viajar a todas partes y cualquier persona lo puede ver. Habla con ellos sobre su responsabilidad en la protección de su propia privacidad.
- No leer la política de privacidad de una empresa. Cuando te registras en un sitio o descargas una aplicación, estás aceptando que la empresa use tus datos de carácter personal. Muchas empresas afirman "no venderemos su información" pero hay otras formas de recopilar y usar datos sobre ti. En algunos sitios web para niños se reservan el derecho de enviar a menores a partir de 13 años mensajes de correo electrónico y otras promociones. Debes tratar el proceso de registro en un sitio como si fuera la política de devoluciones de unos grandes almacenes: léela y, si no te gusta, no la compres.
- Usar tu verdadero nombre como nombre de usuario en los mundos virtuales y otros juegos online. En la mayoría de los sitios web para niños se recuerda a los menores que no deben revelar información de carácter personal, y se emplean filtros y moderadores para impedir que los niños publiquen este tipo de datos. Pero los niños que se mueven por el ciberespacio pueden tener avatares, nombres de jugador y otros identificadores. Necesitan montones de recordatorios para que se guarden de revelar su información personal. Visita el entorno favorito de tu hijo online o el juego que más le guste, y verás la creatividad que son capaces de poner en práctica de los demás usuarios para intentar eludir los filtros del sitio.
- Revelar tu estado. La mensajería instantánea es la forma más sencilla, pero todas las redes sociales te permiten revelar tu estado actual. AOL Instant Messenger, por ejemplo, hace que todos estén visibles para todos sus amigos si inician sesión, a no ser que marquen la opción "invisible”. MySpace utiliza un icono "Online ahora". No hace falta que todo el mundo sepa cuándo está conectado tu hijo. Los únicos que tienen que saber dónde está su hijo a todas horas son su padre y su madre.
- Permitir que tu hijo se registre en algo antes de que tú sepas de qué se trata. Ya sean aplicaciones, funciones de programas o hasta tonos de móvil, siempre están apareciendo cosas nuevas. Tu hijo puede oír hablar de ello antes que tú. Haz los deberes: averigua de qué se trata y quién lo vende. En este mundo conectado las 24 horas del día, 7 horas a la semana, donde la información se compra y se vende constantemente, nunca se es demasiado prudente.